Argentina General
Detrás de escena de un evento TEDx
7 noviembre, 2014
0
, , ,

Hace unos 8 meses se comenzó a hablar en ORT acerca de la posibilidad de organizar el primer evento TEDx en una escuela secundaria en Argentina. Para ese entonces era solamente una idea y muchas ganas de llevarla a cabo.

TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) es una organización sin fines de lucro conocida mundialmente por su gran variedad charlas, que cubren un amplio espectro de temas que incluyen ciencias, arte, diseño, política, educación, cultura, negocios, tecnología y entretenimiento. Algunas de las personas que pasaron como oradores en los eventos TED son Bill Clinton, el premio Nobel James D. WatsonAl Gore,  Bill Gates, Steve Jobs, James Cameron y Larry Page, entre otros.

Cuando me contaron la idea, me pareció que ORT como colegio innovador y bajo su lema de “educar para la vida” era el escenario perfecto para este primer  TEDx en un secundario. Como docente del colegio y aficionado a este tipo de eventos, utilizo estas charlas como recurso pedagógico en mis clases, encontrando que en muchas ocasiones, funciona mejor que una clase para despertar el interés de los alumnos en diferentes áreas. Incluso son una excelente muestra de como cada individuo puede sentirse inspirado por diversos temas y expandir esa energía al mundo.

En aquel momento, me ofrecí a ayudar en la organización, dando una mano en la selección de los candidatos que darían las charlas, en el coacheo de los oradores o en lo que fuera necesario.

El tiempo pasó y cinco meses después, sin haber recibido noticias al respecto, Singularity University confirma mi participación en el GSP (Graduate Studies Program), lo que significó mi ausencia del país por 10 semanas y olvidarme por completo de la idea de TED.

Al regresar a Argentina, una de las primeras cosas que hice, fue acercarme a ORT para contar la experiencia de vivir casi 3 meses en la sede de la NASA, en Silicon Valley.

En esa reunión junto a Adrián Escandarani y Ariel “Hache” Merpert, hablé de lo más destacado de mi paso por SU y del proyecto sobre el cual había trabajado. Su respuesta fue: “TED nos aprobó la licencia TEDxORTArg una semana después de que te fuiste” y “¿Querés ser uno de los oradores y contar lo que nos acabas de contar?”. Claro que mi respuesta fue positiva e inmediata!

Para ese entonces, el resto de los 21 oradores ya habían pasado por una serie de encuentros preparatorios para el gran día, con invitados del calibre de Gerry Garbulsky, Alejandro Melamed y Pia Mancini.

A diferencia de otros eventos, éste en particular se caracterizaba por el hecho de que 17 de las 22 personas que se subirían al escenario, eran alumnos de entre 15 y 18 años. Chicos con personalidad, con historias que contar, con pasiones muy marcadas y diversas, pero sobre todo con un ferviente deseo de compartirlas. Ver esa pasión en ellos, fue para mi, como una inyección de energía, así que inmediatamente comencé a escribir lo que terminaría siendo mi speech final.

Dar una charla TED (o TEDx) no es lo mismo que dar cualquier otro tipo de charlas. Se siente distinto, uno se prepara durante mucho tiempo para estar arriba del escenario unos pocos minutos, los cuales debes exprimir al máximo para lograr transmitir lo que uno desea.

El lema original de TED es “ideas que valgan la pena difundir” y el de l evento en particular era “Pasiones que inspiran“, lo que significaba que no solo lo que iba a decir era importante, sino que como lo diría tomaba mucho más protagonismo de lo habitual.

Yo tenía bastante claro lo que quería contar: el proyecto sobre el que estuve trabajando era suficientemente poderoso por si mismo y la experiencia en general en Singularity también era digna de contarse. Pero ¿cómo hacer para inspirar? para transmitir? para llegar a la mayor cantidad de personas en la audiencia?

Un día Gerry Garbulsky, embajador TEDx para Sudamérica, me dijo: “la gente no recuerda lo que dijiste, la gente recuerda como la hiciste sentir“. Así que tenía 6 o 7 minutos para lograr ese objetivo.

Después de escribir 8 versiones distintas de la misma charla, practicarla, calcular el tiempo, medir las expresiones, validarla con Hache y chequearla con Gerry, llegué a la versión final.

El día anterior al gran día teníamos un ensayo en el mismo lugar en el que se realizaría el evento: el auditorio de Río de Janeiro de la sede de Almagro. Ya sea como alumno o como profesor, pasé por esa escuela y por ese auditorio durante 14 años… pero esta vez estaba irreconocible, el esfuerzo de tanta gente se vio plasmado en una escenografía impactante, una ambientación de lujo, un área técnica más que preparada, una organización atenta a cada detalle y demás.

TEDxORTArg2

Finalmente llegó el día. Mi charla era aproximadamente a las 13:30, con lo cual tuve tiempo de relajarme, disfrutar del evento, escuchar las fabulosas performances de los primeros oradores y divertirme con el gran carisma que tiene Hache para conducir el show.

Pero a las 13:30 llegó mi turno. Me pusieron el micrófono, Hache me presentó, placa con mi nombre en la pantalla, subo al escenario y la música se desvanece. Eramos yo, el público y un silencio que precedería a 7 minutos de una experiencia inolvidable.

Y sin miedo a olvidarme lo que tenía que decir, las palabras comenzaron a fluir, las reacciones en las caras de las personas comenzaron a llegarme y yo empezaba a disfrutar de estar ahí. Fueron unos pocos minutos de gran intensidad, pero fueron suficientes para que los guarde entre los momentos más gratos que he vivido.

Y luego, al terminar la charla, me tocaba a mi hacer silencio y escuchar los aplausos. Al bajar del escenario mis compañeros me felicitaron, pero fue recién un rato después al llegar el break y enfrentarme con el público cuando recibí un feedback real de lo que había ocurrido. Palabras de felicitaciones, gente intrigada y curiosa, personas fascinadas con la experiencia, chicos pidiéndome opiniones sobre sus proyectos… y aún sigo recibiendo mails de este tipo.

Ahora que ya pasaron algunos días, me doy cuenta de que hubo dos razones principales por las cuales la charla salió mejor de lo que esperaba. La primera de ellas fue haberme sentido rodeado de gente llena de pasión con historias tan o más inspiradoras que la de uno. Y la segunda y más importante fue haber entendido que si daba una charla que yo sentía, sería mucho más sencillo hacer que la gente también sintiera.

Ahora sólo me queda esperar que el video esté listo y pueda verme a mi mismo arriba del escenario, pero esta vez disfrutando de verme disfrutar.

Hay 0 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *