Argentina Desafíos Emprendimientos Innovación
Como nació la toallita femenina que detecta enfermedades
2 diciembre, 2014
0
, , , ,

Como escribí en posts anteriores, este año participé del programa GSP (Graduate Studies Program) en Singularity University (SU), una institución cuyo principal objetivo es utilizar tecnologías exponenciales para afectar positivamente la vida de 1.000 millones de personas en 10 años.

Cada uno de los 80 participantes provenientes de 35 países distintos llegamos ansiosos de aprender y generar proyectos que potenciaran el impacto de la ciencia y la tecnología para hacer frente a los grandes desafíos de la humanidad.

Personalmente me motivaba mucho la oportunidad única de estar durante casi 3 meses en la cuna del desarrollo tecnológico mundial, donde triunfaron empresas como Intel o Google, donde las mentes más creativas e innovadoras del mundo se reúnen para intentar ser el próximo Mark Zuckerberg.

1395308240_silicon-valley-sign-lg

Llegué a SU el 15 de junio, y durante las primeras semanas teníamos jornadas intensivas de clases de 8 de la mañana a 9 de la noche. Al terminar cada día, jamás era una buena opción ir a descansar, sino que preferíamos quedarnos hasta altas horas de la madrugada discutiendo e intercambiando puntos de vista acerca de como resolver los grandes retos que se nos presentan como raza humana.

Las reuniones – que se extendían hasta la madrugada – eran apasionantes, surgían discusiones sobre como mejorar la educación en el mundo, como solucionar el problema habitacional con la utilización de impresoras 3D, como evitar catástrofes naturales detectando el comportamiento de animales y un sinfín de ideas que nos nutrían día a día.

En una de esas charlas, a Sara – una divertida y apasionada estudiante de medicina de Dinamarca – se le ocurrió la posibilidad de desarrollar un tampón para detectar enfermedades. La idea tuvo sus repercusiones en el momento, pero luego se terminó perdiendo en ese brainstorming, como tantas otras buenas ideas.

Un mes después llegó el momento de comenzar con los proyectos. Desde mi punto de vista, los primeros días eran claves, ya que tener éxito requería de combinar una idea poderosa con un grupo de personas capaces de llevarla adelante.

Después de algunos días trabajando en diversos proyectos que no terminaban de convencerme, decidí ir a buscar a Sara para trabajar sobre aquella idea que tanto me había llamado la atención semanas atrás y que parecía quedar abandonada en una noche de debate. Creamos un grupo de 6 personas con formaciones muy variadas pertenecientes a 5 países distintos (Brasil, Bulgaria, Polonia y Dinamarca, además de Argentina).

Éramos consientes que teníamos una idea innovadora: trabajar con un aspecto único de la mujer para mejorar su calidad de vida. Sabíamos que cada mes 1.700 millones de mujeres aproximadamente tienen su periodo alrededor del mundo, también sabíamos que la detección temprana de ciertas enfermedades es vital para que las mismas puedan ser curadas o tratadas. Sin embargo muchas de esas enfermedades no presentan síntomas hasta que es demasiado tarde y son pocas las mujeres que se realizan los controles ginecológicos con la periodicidad necesaria, ya sea por falta de acceso o por falta de información.

Inicialmente estábamos avocados a validar 3 hipótesis:

  • La posibilidad de encontrar en la menstruación, los biomarcadores necesarios para detectar enfermedades.
  • La existencia de un dispositivo lo suficiente pequeño que pueda realizar el análisis.
  • Que las mujeres utilizarían el producto.

A partir de ese momento comenzamos a trabajar. El primer desafío era ganar una competencia que duraba un fin de semana, en donde cada grupo trabajó duramente para llegar a mostrar su proyecto.

Finalmente presentamos un cup menstrual (http://es.wikipedia.org/wiki/Copa_menstrual) que permitiría detectar enfermedades como HIV y HPV. Los 4 jueces provenientes de Silicon Valley quedaron encantados con el proyecto y nos eligieron como el ganador.

Haber sido elegidos entre 22 equipos nos motivó para continuar elaborando la idea, pero fue más gratificante aún, haber comprobado que el grupo funcionaba como equipo.

IMG_3048

Al día siguiente comenzamos a trabajar realmente sobre el proyecto, plantear objetivos, definir responsabilidades y planificar las 5 semanas de trabajo que teníamos por delante.

Aún no teníamos oficina, así que a veces usábamos las oficinas de Google, otras veces los espacios comunes de la NASA hasta que finalmente nos dieron un espacio para trabajar, que se convirtió en nuestro “garage”.

Después de mucho esfuerzo, investigación, reuniones y llamados con referentes a nivel mundial en distintas áreas relacionadas a nuestro proyecto, visitas a centros especializados como la Universidad de Stanford, encuestas a muchísimas mujeres de diferentes edades, países, culturas, ingresos, etc., logramos validar las 3 hipótesis iniciales satisfactoriamente.

No sólo nos dimos cuenta de que no había nadie trabajando con la menstruación en todo el mundo, sino que descubrimos que en la sangre menstrual, es posible detectar un 60% de lo que habitualmente podemos encontrar en la sangre de las venas.

Además encontramos 300 biomarcadores que están presentes en la menstruación, pero no en la sangre que habitualmente nos extraen para hacernos un análisis. Información acerca de la salud de los órganos reproductivos femeninos.

Una vez allanado el camino, nos dedicamos a otro tipo de tareas, como la búsqueda de patentes de productos que ya existieran, el análisis del costo del chip, las enfermedades que podríamos detectar, las enfermedades en sí, sus síntomas y su impacto a nivel mundial y por región, la forma de mostrar la información detectada en la menstruación y muchas más.

Todo este trabajo nos llevó a migrar de la idea inicial del cup menstrual a idear las toallitas femeninas inteligentes. Estas toallitas están formadas por tres capas: la primer capa es la que está en contacto con la piel, la segunda es una capa de absorción y filtrado, y en la tercer capa colocamos un sensor de microfluidos que es capaz de detectar enfermedades en etapas tempranas, incluso antes de que presenten síntomas.

A la hora de decidir como mostrar la información encontrada, optamos inicialmente por la opción más sencilla, una reacción química que cambie un indicador de color en la toallita.

Esa posibilidad fue descartada casi de inmediato, ya que el hecho de que la mujer tenga que buscar un cambio de color en una toallita con sangre, no era práctica. Así que después de barajar otras posibilidades tomamos la decisión de colocar un transmisor de radio frecuencia (y una pequeña batería que lo alimenta) que envíe la información a un teléfono celular.

Pero ¿cómo le decimos a una mujer que tiene HIV a través de un teléfono celular?

Simplemente hoy no estamos preparados para eso, así que la idea fue mostrar cierta información que le permita tomar la decisión de ir al médico, quien aconsejará al paciente acerca de los pasos a seguir.

Toallita

Al mismo tiempo que trabajábamos sobre todo esto, también escribíamos la patente, armábamos un video, una presentación, un kit de prensa, un pitch y un prototipo del producto para presentarlo, esta vez, ante 20 jueces, quienes deberían escoger a 5 equipos.

Finalmente creamos un prototipo que es capaz de detectar clamidia (la infección más común entre las mujeres) y nuevamente lo presentamos de forma exitosa, lo que llevó a los jueces a seleccionarnos junto a otros 4 equipos para presentar dos días más tarde en el Computer History Museum ante 500 personas.

Al concluir la presentación pública en el museo, nuestro proyecto comenzó a escucharse por todos lados, nos contactaron inversores, grandes empresas, emprendedores, etc. Nos sentimos halagados, orgullosos y felices.

 

Al finalizar el programa en Singularity, cada uno de los integrantes de aquel equipo regresó a su país. Hemos intentado continuar trabajando juntos, pero se hizo muy difícil estando en 5 zonas horarias distintas y cada uno está retomando las responsabilidades que dejamos al irnos 10 semanas.

El proyecto necesita aproximadamente 2 años de trabajo para que salga al mercado. Se requiere de una investigación más extensa, de pruebas exhaustivas y sobre todo, de continuar trabajando en la evolución de la tecnología, esto implica crear un chip con un precio lo suficientemente accesible que permita hacer el producto masivo, y lo suficientemente pequeño como para detectar una mayor cantidad de enfermedades y como para, incluso, colocarlo en tampones.

Hoy en día, el futuro del proyecto se encuentra en una etapa de definición, algunos de mis compañeros están analizando la posibilidad de continuar con el mismo de forma local y personalmente también lo estoy analizando.

IMG_3373

Mi experiencia en el proyecto de la toallita femenina inteligente ha reafirmado que es posible conjugar excelencia, diversidad de personas y tecnología al servicio de la humanidad y eso me motiva a avanzar con este y otros tantos proyectos.

Mi paso por Singularity University me ha nutrido de ideas, conocimiento y alimentado aún más mi pasión por la tecnología y por mejorar la vida de las personas a través de ella. Más que nunca creo en la formación, la innovación y el emprendedurismo para afrontar los grandes desafíos que nos esperan como seres humanos.

 

Les dejo nuevamente la charla que di en TEDx en la que cuento brevemente acerca del proyecto.

Hay 0 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *